Quién motiva a quién

Quién motiva a quién

En las últimas semanas, el tema de la motivación ha surgido en diferentes conversaciones, reuniones y proyectos de desarrollo de organizaciones, desde diferentes perspectivas.

Algunas de las personas reclamaban su derecho a ser motivados por sus inmediatos superiores jerárquicos y por su organización, para mantenerse ilusionadas y contentas de pertenecer a la organización, de desempeñar un trabajo y dar lo mejor de sí mismas cada jornada laboral,  “¡es que en mi empresa no nos motivan!”

Otras personas planteaban aquello de “motivado se viene de casa”, por lo que proponían que cada persona debía ser capaz y proactiva en el objetivo de alcanzar ese estado mental o anímico de motivación, de conexión con su trabajo y con la función que desempeñaba en la organización.

Y entre estas dos visiones, todas las versiones intermedias, sin acabar de clarificar cuál es la respuesta acertada, o la posición que contenta y satisface a todas las partes.

Probablemente una y otra visión están sujetas al lugar desde el cual cada persona la sostiene, es decir, a la perspectiva de cada cual. Lo que nos plantea una vez más, ampliar la mirada y la perspectiva para ser conscientes de nuestra propia realidad y ser responsables de ella.

Pero quizás, en todos estos planteamientos hay algo de la dinámica en la que vivimos actualmente, de tratar de que las cosas se nos den hechas. Queremos adelgazar con una pastilla. Queremos desarrollar músculos con una máquina que “nos trabaja”. Queremos un sistema de aprendizaje de inglés en 7 semanas. En definitiva no queremos hacer, y preferimos que nos lo den hecho.

Entonces ¿qué es lo que queremos hacer si en realidad no queremos hacer nada? Queremos llegar a la meta sin recorrer el camino, queremos llegar al fin de semana, a las vacaciones de verano…, queremos dejar de estudiar para empezar a trabajar, y dejar de trabajar para jubilarnos… y lo que va pasando en medio es… ¡LA VIDA!

La motivación es aquello que nosotros vamos construyendo en nuestro día a día, igual que nuestra vida y nuestra felicidad. La motivación es aquello que se aprecia solo cuando nos falta. Y es en ese preciso momento, el momento en el que la empezamos a echar de menos, cuando realmente crece su valor, porque es entonces cuando nos podemos poner a buscar en nuestro interior, y podemos encontrarla para seguir adelante, para aprender del problema, del hastío, del error, del fracaso. La desmotivación es precisamente lo que pone en valor la motivación.

Pero la motivación está siempre ahí. A veces cuesta más y otras algo menos, algunas situaciones nos enganchan sin darnos cuenta y en otras… sólo es cuestión de que queramos encontrarla y ponerla a funcionar.

La motivación es el amor que vamos poniendo en las cosas cotidianas o en las excepcionales de nuestra vida.

Cuando otros ponen amor en nosotros, contribuyen a que sintamos motivación.

La motivación tiene, además, la cualidad de, si la cultivamos desde la libertad de ser responsables con nosotros mismos, ir aumentando cuando más vamos “gastando”. Porque nos abre a horizontes nuevos, a capacidades personales desconocidas, a emprender nuevas tareas o a hacer las de siempre sin perder la frescura y ganas.

La cuestión es ¿estamos dispuestos a dejar de esperar la pastilla de la motivación instantánea y comenzar a practicarla por nuestra cuenta para conseguirla?

Cuando seamos conscientes de que la vida es eso que ocurre en cada momento, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos (más incluso), de lunes a domingo, desde que nos planteamos algo hasta que lo conseguimos, o no lo conseguimos… entonces seremos responsables de lo que pensamos, sentimos y hacemos. Y probablemente en ese camino, en lugar de buscar la solución milagrosa fuera, comenzaremos a plantearnos qué podemos hacer hoy, ahora, para tener ganas de seguir, de dar un paso más.

Para motivarme yo y poder provocar entre las personas de mi entorno un efecto similar. Que de manera consciente y responsable podrán decidir si quieren o no sentirse motivados o esperar a que alguien les venga a motivar…

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