Ahora

Ahora

Transcurre el mes de julio cuando escribo estas líneas así que me encuentro en la necesidad de colocarme en el mes de septiembre, cuando saldrá este número a la luz, sin saber muy bien cómo serán las cosas en ese momento.

Este ejercicio de vivir un momento y estar pensando en otro, es algo que practicamos de forma habitual.

Hace un tiempo, tuve la suerte de que me invitaran al concierto que Benito Lertxundi ofreció en el Teatro Coliseo de Eibar y, la verdad, fue una experiencia excepcional para los sentidos y para las emociones.

Por un lado, me descubrí a mí misma en algunos momentos del concierto, desconectando con lo que estaba ocurriendo, y me transportaba a épocas pasadas, a conciertos anteriores a los que había asistido con mejor o peor situación personal, con mayor o menor disfrute que en el actual, pero en definitiva, el viaje mental que estaba haciendo, me estaba privando de ese momento tan valioso y único que estaba viviendo y que estaba ocurriendo AHORA.

Photo by Jason Wong on Unsplash

Durante el mismo concierto pude observar, un par de asientos más allá, cómo una persona presenciaba el concierto con la vista clavada en el Smartphone que tenía entre las manos, enviando y recibiendo mensajes, no lo sé, pero probablemente contando dónde estaba y lo extraordinario del espectáculo. Miré a otras filas, y en la oscuridad del teatro, se podía observar que no era la única persona en la misma situación, escribiendo y leyendo, con sus ojos pegados en la pantalla luminosa entre las manos.

Este podría ser otro ejemplo claro en el que estoy viviendo un momento, pero mi consciente está en otro momento y otro lugar, incluso con otras personas que ni siquiera están presentes en ese instante.

Estas personas, igual que yo, hemos vivido ese momento de nuestra vida una vez, y el hecho de que hayamos sido conscientes de ello o no, es cosa nuestra. Lo que no es cosa nuestra, es que ese momento lo podamos volver a repetir.

Porque no lo olvidemos, aunque tenemos la capacidad de hacer más de una cosa al mismo tiempo y de imaginar momentos futuros o recordar situaciones pasadas, sólo podemos vivir un momento cada vez, y ese momento es AHORA.

Cuántas veces nos ha pasado que pensando en algún posible problema futuro, dejamos pasar el feliz presente, sin apreciarlo, y para cuando llega el temido problema, no hemos sabido disfrutar del momento en el que aún no era real. O que finalmente el problema no se materialice, pero mientras tanto, hemos dejado de disfrutar situaciones que ya, seguro, no volverán.

Cuántos lunes esperando a que llegue el viernes, y por el camino, pierdo esos momentos del lunes, martes, miércoles… cuántas veces queremos que los niños crezcan para hacer otros planes … y cuando se hacen mayores añoramos cuando eran niños, sin ser conscientes de disfrutar esperando a hacerlo cuando se hicieran mayores.

Evidentemente es un recurso poderoso poder anticiparnos a situaciones futuras que nos puedan permitir tomar decisiones hoy, para modificar, corregir o resolver esos estados futuros. También nos puede permitir sobrellevar, a veces, la situación presente, que en algunos momentos nos ahoga, porque mirando un poco más allá, parece que nos es más fácil respirar.

Pero sin olvidarnos de que sólo hay un momento cada vez, en el que podemos estar presentes y ese momento es AHORA. Y que en cada ahora, estamos viviendo nuestra vida.

Muchas veces (me incluyo) con esa multitarea que nos han vendido, y que hemos comprado, nos hemos acostumbrado y reivindicamos con orgullo que somos capaces de hacer muchas cosas a la vez, incluso parece criticable el hecho de dedicarnos a una sola cosa pudiendo hacer varias simultáneamente.

No seré yo quien critique la multitarea, no, pero sí quiero recordar que hay veces, muchas veces, que nos olvidamos de vivir lo que en este mismo instante está ocurriendo. Que tratamos inmediatamente de rellenarlo o de pensar en lo siguiente que vamos a hacer, o lo último que hicimos…

Dice Eustat que las mujeres y hombres de Euskadi tenemos una esperanza de vida de unos 82 años, lo que equivale a unos 43 millones de minutos, de instantes, de AHORAs. 43 millones de momentos en los que observar los árboles, disfrutar de una conversación, derretirnos con la mirada de un niño, aprovechar un concierto en directo. Cada uno de esos momentos son los que componen nuestra vida, momentos que son únicos y que nosotros decidimos cómo vivir.

Alguien me ha dicho hoy que quisiera que estos días pasasen rápido para después disfrutar despacio, saboreando cada momento de los que vendrán más adelante. Es como vivir una parte de la vida bajo los efectos de una anestesia. Como si quisiéramos seleccionar cuáles de los momentos estamos dispuestos a vivir conscientemente y cuáles no.

En realidad todos esos momentos, los que nos agradan y los que no tanto, son los AHORAS de los que se compone mi vida, nuestras vidas. No siempre podemos decidir qué toca vivir, pero sí podemos decidir, cuál es la manera de vivir cada uno de esos momentos finitos y limitados, que a veces derrochamos con una inconsciencia de quien quizá, cree que es inagotable la fuente de los “ahoras”.

Deja un comentario

Cerrar menú
×
×

Carrito